Despiertas, perdida en la incertidumbre de no poderte encontrar
de haberte perdido de la forma más miserable posible
olvidando, olvidándote...
tan atrincherada dejaste tu alma
escondida entre rosas caducas y cielos secos y faltos de color
que te cuesta recordar la melodía que te daba vida..
¿Recuerdas que solías reír?
Que llorabas y gritabas
Incluso te emocionabas,
pero no una emoción rota y falta de pasión
una llena de gozo que te llenaba los pulmones de gritos incesantes
de escupitajos de poesías en bares olvidados y lugares escondidos
pero te perdiste y lo olvidaste todo...
Pero y es que llega un día... después de pasar meses y años
como entumecida, perdida en un mundo que dejó de ser tuyo,
rodeada de personas que nunca te entendían...
te conviertes en fuego y lo quemas todo
un cuarto, cada uno de ellos hasta que acaba la casa entera prendida en llamas
arrasando con todo...
abrazando y lamiendo con lenguas de fuego todo aquello que algún día te hizo feliz
consumiendo fotografías y cartas y al final
cuando por fin llega la lluvia y con ella la calma
y miras entre los escombros
es cuando al fin, de entre las cenizas, por fin... te encuentras..
Recordemos, como se sentía la libertad...
